25 may. 2012

¿SABES QUIEN SOY? BENJAMÍN PALENCIA Y ALBERTO SÁNCHEZ. Orígen de la estética vallecana


La exposición que organizó en 1925 la recién creada Sociedad de Artistas Ibéricos en el Palacio del Retiro, significó un punto de inflexión en el arte español del momento y el lugar en el que se conocieron Benjamín Palencia y el escultor Alberto Sánchez. Palencia contó en la misma con un espacio individual destinado a jóvenes promesas y Alberto lo haría junto a su principal valedor, el pintor Rafael Barradas.  La revista Alfar reproduciría ese año en un número monográfico maternidad de Alberto Sánchez y naturaleza muerta de Palencia.
Mientras Alberto era reconocido por la crítica como artista revelación y conseguía ser pensionado por la Diputación de Toledo, lo que le permitiría continuar su andadura artística en Madrid con exposiciones individuales en el Ateneo durante los años 1926 y 1927, Benjamín viajaría a Paris en el otoño de 1925, donde continuó su formación asistiendo a las clases  de dibujo con modelo en “la Grande Chaumière” y participando abiertamente de la estética que rodeaba a los integrantes de Cahiers d´Art, impregnados de un cubismo muy depurado y de alguna de las innovaciones aportadas por el movimiento surrealista de reciente aparición.
El intenso trabajo que realizó en París lo mostraría en su primera exposición individual inaugurada en el Museo de Arte Moderno de Madrid en 1928, donde volvería a exponer en 1930. Una de las consecuencias de esta estancia sería la investigación con la materia y el color, indagando con tierras, cenizas, paja, hojas secas…, es decir, materiales extraídos del propio paisaje que incorporaría a sus lienzos, sentando con ello el precedente de lo que muchos años después sería la seña de identidad del informalismo español.
A su regreso  iniciaría  junto con el escultor Alberto sus célebres paseos por los alrededores de Madrid –a los que se unieron otros artistas–, con la intención de implantar en España un arte nuevo, cuya referencia será el paisaje castellano, aunque en su realización el método a seguir proceda de París, siendo esencial en este sentido la experiencia acumulada por Palencia, gestándose así una estética que posteriormente sería definida como “Escuela de Vallecas”.
A partir de 1929, año en el que ambos artistas participan en una colectiva celebrada en el Jardín Botánico, la obra de Palencia, que estos años fluctuaba entre  la figuración lírica y el surrealismo, se acercaría más a este último movimiento en el que buena parte de su entorno amistoso ya participaba activamente, como era el caso de Dalí, quien en noviembre de ese año expuso por primera vez en la galería Camille Goemans de París con asistencia de Palencia.
La década siguiente se inició con importantes acontecimientos relacionados con el panorama artístico de esos años en los que el ismo que mejor los define es el surrealismo. Palencia abriría su tercera exposición individual, esta vez en la Biblioteca Nacional, y ese mismo año en el Ateneo también se celebraría la única exposición conjunta de Palencia y Alberto como máximos representantes de la estética vallecana.
En abril llegaría la II República, bajo cuyo gobierno resurgirá la Sociedad de Artistas Ibéricos que apostó por el surrealismo en todas sus variantes y cuyo objetivo fue implicar al estado en sus proyectos, lo que sucedería al ser elegida por el gobierno para mostrar en Europa la imagen más moderna del arte español contemporáneo, con un ambicioso programa que contemplaba su difusión con exposiciones dentro y fuera de España y la creación de una revista propia: Arte, de la que solo verían la luz dos números. Con este fin se sucedieron una serie de exposiciones dentro y fuera de España, de las que Palencia y Alberto participaron en la de Copenhague y Berlín, celebradas en 1932 y1933 respectivamente.
Sobre esta primera exposición existe una crítica realizada por el diario danés Daguens Nyheder que consideraba que lo expuesto tenía poco de moderno y mucho de tomadura de pelo; sobre un cuadro de Benjamín Palencia opinaría: “…¿Han visto Vds. que usa barro y arena auténtica para sus cuadros? No debe estar muy bien de la cabeza cuando a uno de sus cuadros le da el título de “tierra silúrica”. Ese año Benjamín pintaría su célebre retrato del escultor Alberto que un año después sería elogiado en la galería Pierre de Paris.

RETRATO DEL ESCULTOR ALBERTO SÁNCHEZ
El lienzo forma parte de los fondos donados al Museo de Albacete por Benjamín Palencia quién lo realizó sobre un fondo color terracota, típico de este periodo, en el que se representan diversos rostros esquematizados a base de líneas que nos recuerdan la descomposición cubista y nos sumergen en el Surrealismo, concediendo gran importancia tanto al espatulado y la textura de materiales, como al collage que forman las hojas secas contenidas en la parte superior. Benjamín Palencia utiliza un tratamiento matérico de la superficie que será precursor del informalismo.
El retrato del escultor Alberto formó parte de la exposición que Palencia realizó en la galería Pierre Loeb de París en 1933, que fue visitada, entre otros, por Bretón, Péret y Aragon, máximos formuladores del Surrealismo.

CRONOLOGÍA DEL SURREALISMO
1917. Apolinaire habla por primera vez de surrealismo
1918. Exposición de Joan Miró en Barcelona
1919. Fundación de la revista Litterature dirigida por Bretón, Soupault, Aragon y Éluard, erigida como portavoz del movimiento surrealista.
1925. El 18 de mayo, en la Residencia de Estudiantes pronuncia la conferencia “Surrealismo”  Louis Aragon, uno de los formuladores del movimiento surrealista. Primera exposición de Dalí en Barcelona
1930. Escándalo por la proyección de la edad de oro de Buñuel y Dalí en París.
1932. Primeras exposiciones surrealistas en EE.UU.
1933. Primer número de Minotaure.
1935. Exposición internacional de Surrealismo en Tenerife. Péret y Bretón con el grupo surrealista Tenerife.
1937. Péret en las filas del ejército republicano español.


 
AUTOR DEL TEXTO:
Pedro José Jaén Sánchez. Licenciando en Geografía e Historia.


Publicado en La Tribuna de Albacete, 25 mayo 2012, pág. 20.

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